El sistema de evaluación
FARO, (Fortalecimiento de Aprendizaje para la Renovación de Oportunidades),
será el que reemplace las acostumbradas pruebas de bachillerato. Se enfocará en
niños de 5 año y estudiantes de décimo año.
Las materias en las que
priorizará son: Matemáticas, español, Ciencias y Estudios Sociales
Cada una de las pruebas consta
de un 40% y el promedio del estudiante será determinado por el resultado de
esta prueba sumado al promedio de calificaciones de sexto en primaria o,
undécimo/duodécimo en secundaria.
Para la lengua extranjera,
se realizará una prueba de dominio, esto para determinar el nivel que tiene cada
estudiante. Además, la famosa “curva”, no aplicará en este programa.
Como prueba, este año se
aplicará el plan piloto a estudiantes de sexto grado en algunas de las instituciones
pública. Dichos resultados no tendrán influencia en los promedios finales.
En los colegios
académicos, los estudiantes de décimo año harán FARO y los de undécimo harán bachillerato
tradicional. Mientras que, en las instituciones técnicas, los estudiantes de
undécimo harán FARO y los de duodécimo bachillerato.
Entre los cambios más
importantes de estas nuevas evaluaciones que aplicará el MEP, sobresale la
evolución de un estilo de evaluación basado en contenidos y normas, a otro en
el que se evalúen las habilidades. Esta es una de las recomendaciones de los
encargados de el proyecto llamado “Balance crítico de objetivos, modelo
evaluativo, resultados y utilidad de la información de las Pruebas Nacionales
de Bachillerato en Educación Media como instrumento de certificación del
conocimiento de las y los estudiantes”, perteneciente al Centro de
Investigación y Docencia de la Universidad Nacional. Pues es considerado que
los exámenes de bachillerato tradicionales tienen múltiples implicaciones
sociales.

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